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San José de Heras, pueblo de la cordialidad


Aixa Antúnez / Cultora

La fundación del pueblo El pueblo San José de Heras, caracterizado por la presencia de la cultura afrodescendiente, está ubicado en la zona noroeste del municipio Sucre, estado Zulia, a orillas del lago de Maracaibo. Sus orígenes se remontan a la quema o incendio del pueblo de San Pedro, en la época de la colonia, siendo San José uno de los siete enclaves fundados con población africana sometida a la esclavitud en las tierras que hoy ocupan el municipio Sucre. Cuando se fundó, el pueblo tenía una sola calle y las aguas del lago bordeaban los patios o fondos de las casas. Tenía una iglesia de bahareque y las casas de los pobladores se alumbraban con mechurrios. El medio de producción económica era la agricultura a través de la hacienda y el conuco, así como también la pesca, la caza y la cría de animales domésticos. Actualmente se practica la agricultura, la pesca y el comercio, además de otros oficios dentro del sector sanitario, educativo o deportivo. Hoy día también hay muchos profesionales que habitan en el pueblo o en sus adyacencias y laboran en el sector gubernamental. El pueblo cuenta con tres calles, casa comunitaria, muelle, escuela, liceo, electricidad y Sala de Batalla Social, entre otros servicios.


Herencia, saber popular y tradición


Los sanjosederanos se caracterizan por ser familiares, atentos, humildes, discretos y colaboradores. El trato entre las personas es respetuoso, reservado, amable y apacible, conducta que se hace extensiva hacia los visitantes, mostrando de manera especial su sentido humanitario, hospitalario y modo de compartir sincero, sencillo y solidario propio de la vida en los cumbes, quilombos o palenques. Los habitantes de San José aún conservan sus costumbres gastronómicas de origen africano basadas en la preparación de comidas utilizando el coco y el plátano como alimentos fundamentales dentro de sus recetas. Otras delicias culinarias propias son el pescado en chaqueta, el pescado embojotao, la carne en coco, el mofote, el majarete, el bollo pelota, la lecha, el caldo ’e coco, el pescado embasurao, el mote y la chanfaina. En cuanto a la dulcería se pueden encontrar el arroz de coco, el bollo ’e maduro, los besitos, la paledonia, la mantecada, la cocada y el calabazate. Además incorporaron a su dieta la yuca y el casabe, la carne de res y la llamada “carne de monte” compuesta por cachicamo, lapa o cochino.


San José de Heras aún mantiene sus costumbres y tradiciones entre las que destacan la ejecución del chimbánguele y el culto a San Benito de Palermo, al igual que otras comunidades muy antiguas ubicadas también a orillas del lago de Maracaibo como Bobures, capital del municipio, San Antonio de Heras y Santa María, vecinos de éste e hijos de San Pedro; así como San Antonio de Gibraltar. El pueblo de Gibraltar fue la primera comunidad fundada por los colonizadores europeos, quienes luego del exterminio de las poblaciones aborígenes originarias, viendo las potencialidades agrícolas de las tierras traen de manera forzada y con fines comerciales a africanos y africanas para cultivarlas; de allí se originan las diferentes comunidades conocidas hoy.


Las uniones de pareja y la conformación de la familia sanjosedera ocurren, en un porcentaje mayoritario, entre miembros de la misma comunidad. Un número menor está constituido por sanjosederos y habitantes de otras comunidades del municipio o personas de otras regiones del país. El orden y modo de vida lo establecen fundamentalmente los adultos mayores quienes intervienen de forma directa en la transmisión de valores, sentido de pertenencia e identidad local. Como en toda comunidad afrodescendiente la opinión de los adultos mayores marca la pauta del comportamiento social. La moral, buenas costumbres y el respeto interpersonal, basados en las tradiciones y cotidianidades, se conservan a través del tiempo, de manera que cuando se presenta algún altercado dentro de la comunidad se resuelve mediante el diálogo y la conversación, tomando en cuenta primordialmente la opinión de los adultos mayores.


En este sentido, la intervención de los organismos policiales no resulta necesaria ya que se mantiene el sentido de familiaridad. Han dado fe y preservado la historia oral de la comunidad José del Carmen Antúnez, María Isea de Andrade, Justino Antúnez (+), Jesús Ángel Pirela, Libia Herrera, Rita Pirela, Publio Antúnez, Clodoveo Gutiérrez (+), Olga Herrera, Jesús Armando Chourio (+), Claudia Herrera (+) y Exomina Pirela. Por su parte, el etnomusicólogo y compositor venezolano, Carlos Suárez, escribió un libro titulado Los chimbángueles de San Benito, publicado por la Fundación de Etnomusicología y Folklor (Fundef) en el año 2006. Ese mismo año gana el Premio Nacional de Cultura por la mencionada publicación.



Al Son del CHIMBÁNGUELE


Sus principales manifestaciones culturales tradicionales son el toque del tambor chimbánguele y el culto a San Benito de Palermo a través de la gaita de tambora, la cual se ejecuta en honor a San Benito de Palermo y a Santa Lucía; es una celebración de carácter festivo o para hacer pagos de promesa. El tambor largo se toca en honor a los ancestros afrodescendientes; se trata de una manifestación festiva que no está vinculada a la Iglesia Católica y se puede realizar en cualquier época el año. San Benito es venerado en casi todo el estado Zulia y de manera especial en los pueblos afrodescendientes del sur del Lago, entre los últimos días de diciembre y los primeros días de enero.


A cada población le corresponde un día para celebrar con San Benito de Palermo y los chimbángueles; a San José de Heras le corresponde el 27 de diciembre de cada año honrar sus fiestas. En las fiestas de San José de Heras llama poderosamente la atención que el chimbánguele posee un sonido muy característico y las mujeres tienen una manera particular de bailar cargada de donaire y elegancia, manteniendo el pulso africano y el control absoluto del cuerpo. El baile lo adornan con una pañueleta sobre los hombros o colocada detrás del cuello sujeta por las puntas en un juego grácil y coqueto. Del mismo modo conservan una variedad de peinados africanos como los luangos conocidos comúnmente como moños o clinejas, que se tejen sueltos o corridos con variedad de formas y modelos, tanto en mujeres como en hombres. A los hombres que se peinan con luangos, en ciertas ocasiones, las personas que desconocen su origen e historia, los tildan de raros, locos u homosexuales, demostrando el desconocimiento de su propia historia afrovenezolana.




Publicado en la Revista “así somos”. N° 07. Año 4. Mayo – Junio 2011. Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Centro Nacional de Historia. Museo Nacional de las Culturas.

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