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Con décimas y cantos de fulías, Doctorandos en Patrimonio Cultural de la ULAC honraron a la Cruz de

En este encuentro que se realizó por segundo año consecutivo, se reafirmaron los valores ancestrales de esta tradición que se celebran en todo el territorio nacional.

Redacción REDpatrimonioVE

 


Los sentimientos ancestrales y el amor a tierra se hicieron presentes el pasado 25 de mayo en un espacio familiar ubicado en Prados del Este, Caracas, en donde estudiantes de Patrimonio Cultural, cohorte 2016-2, de la Universidad Latinoaméricana y del Caribe (ULAC) celebraron por segundo año consecutivo el velorio de Cruz de Mayo.


Como es tradición, los doctorandos y amigos, cercanos iniciaron el velorio con un rezo a las tres cruces: una de ellas perteneciente a la ULAC y el resto adornadas por la arquitecto Fabiola Velasco y su hija Paulina. Seguidamente, los presentes recitaron décimas del cultor caraqueño José Granados, publicadas en el libro Décimas de un granuja, de la editorial El perro y la rana, y además interpretaron diversas fulías propias de la costa aragüeña y mirandina.


El Velorio de Cruz de Mayo es una manifestación cultural que se celebra del 3 al 31 de mayo en la mayoría de los estados venezolanos. Aunque el principal símbolo es una cruz católica de madera adornada con flores de papel, la cual evoca al madero en el que murió Jesús de Nazareth, es una de las tradiciones en las que más se evidencia el sincretismo cultural que surgió en Venezuela luego de la invasión europea.


Los tambores propios de la cultura africana, la honra a la naturaleza en época de lluvias que desde tiempos inmemoriales practican los pueblos originarios americanos y los rezos de la religión Católica conforman esta manifestación que se celebra de forma distinta en el país. Mientras que los cantos y toques de fulía son la forma de alabar al madero en la costa venezolana, los galerones y malagüeñas son forma musical del oriente venezolano, así como los cantos de cruz, joropos, contrapunteos y golpes tocuyanos que se escuchan en los llanos y en occidente del país.


Lo que sí es constante en todas las localidades en las que se celebra el Velorio de la Cruz de Mayo, es la devoción de sus promeseros y creyentes quienes ven en este ritual la oportunidad de pedir a Dios abundancia en la salud, en lo económico y en el amor, en especial durante una época ancestralmente considerada por diversas cultura un tiempo de fertilidad.



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