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Patrimonio literario y documental: apuntes para una tarea permanente

* Lic. Andrés Castillo


Entre las riquezas que el pasado ha ido acumulando y que el presente aumenta cada día tenemos las literaturas de todo el mundo: un tesoro que nunca terminaremos de inventariar, con mayor razón si se piensa que no cesa de incrementarse a medida que pasa el tiempo y que se presenta en múltiples formas tanto orales como escritas: narraciones de todo tipo, poemas, novelas, obras de teatro, cuentos, relatos y otras formas de expresión que a veces es difícil agrupar bajo una misma rúbrica. (Maunick, 1986, p. 6)


Los seres humanos somos esencialmente seres de palabras, de relatos, de historias, como bien lo refiriera el escritor uruguayo Eduardo Galeano, al decir: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”.


Muchos de los mitos que no hablan de la creación del ser humano describen la importancia del verbo, de la palabra como fuente creadora de vida y permanencia, desde el hermoso texto de los mayas, raíz y germen de vida de nuestros pueblos americanos el Popol Vuh, hasta el mito bíblico cristiano, el origen de nuestra especie está estrechamente ligado a la importancia de la palabra como fuente de vida y reverencia.


En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. (Juan 1:1)


Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

(Popol Vuh, p.57)


Desde las representaciones simbólicas creadas por los primeros hombres y mujeres que caminaron este mundo, conservadas aun hoy en: paredes, jeroglíficos, papiros, pergaminos, entre otros soportes, hasta la aparición de la imprenta en 1450 por Johann Gutenberg, creación maravillosa para el desarrollo de nuestra civilización, invención que se convertiría en una herramienta indiscutible, donde el libro conseguiría ser el principal vehículo, dinamizador de toda nuestra cultura, guardián de la memoria, fuente de conocimiento.


El libro fue y sigue siendo el principal soporte de memoria con el que cuenta la humanidad para saber el origen de su especie y cómo ha sido su devenir a lo largo de los siglos de existencia. Es imposible hoy, imaginarnos sin el libro como compañero de viaje, como testimonio de vida, como palabra que nos cuenta y nos contiene.


En nuestra época, nuevos formatos han permitido que el libro adquiera otras dimensiones, otras formas de relación; en ordenadores, teléfonos y diversos equipos electrónicos. Así, la palabra, la escritura es la contenedora de la memoria viva de nuestra especie.


Nuestra cultura ha reverenciado al libro, ha volcado en él elementos que ha contribuido al desarrollo de nuestras capacidades y sentires, en lo cultural, lo artístico, lo científico, lo religioso, es hoy el principal aliado contra el olvido, con el que contamos.


Los conceptos sobre patrimonio cultural proporcionan la base para determinar cuáles manifestaciones bibliográficas y documentales poseen elementos culturales significativos para ser determinadas patrimonio bibliográfico de la humanidad. (Palma, 2013, p. 40)


Las bibliotecas como referencia histórica de almacenamiento, selección y divulgación de diversos documentos escritos, tiene hoy nuevas formas de comunicación con los seres humanos, del viejo y hermético templo medieval reservado para una clase, va dejando de ser un centro pasivo, para convertirse en lugar de encuentro interactivo, dinámico y vivo, actual repositorio de la memoria documental de las sociedades. Quienes defendemos y valoramos la importancia del libro y las bibliotecas como lugares móviles, aliados de la memoria universal tenemos una tarea diría, para que dichos centros abran sus puertas, camine en busca de nuevos lectores, dinamicen sus espacios, divulguen sus colecciones, revivan a sus autores dormidos entre anaqueles.


Sabemos que las TIC han cambiado drásticamente la forma como nos comunicamos con la memoria documental del mundo, donde el libro o los documentos en soporte físico (papel) corren el riesgo de deteriorarse, destruirse o ser dejados de lado, perdiendo el valor que históricamente han tenido, aun cuando hayan podido ser digitalizados o almacenados en nuevos formatos. Su elaboración original es uno de los elementos que le confieren características patrimoniales. La tecnología es hoy aliada indiscutible en la pervivencia de dichos patrimonios, pero sigue siendo el ser humano inicio y destino de la travesía.


De ahí que es propicio mencionar y alertar con la Unesco, lo que ya venía manifestando desde 1992 cuando se crea el programa memoria del mundo, que refiere:


Creado en 1992, el Programa Memoria del Mundo (MoW, por el acróstico en inglés) es una iniciativa de la UNESCO destinada a preservar el patrimonio documental del mundo –albergado en bibliotecas, archivos y museos- como símbolo de la memoria colectiva de la humanidad. Este patrimonio refleja la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pertenece a todos y debe ser plenamente preservado, protegido y accesible en forma permanente y sin obstáculos.


El patrimonio documental enfrenta severas amenazas: el saqueo y la dispersión, el comercio ilícito, la destrucción, así como la frágil particularidad de su soporte, la obsolescencia del almacenamiento y la falta de financiamiento. Según los antecedentes de creación del Programa, esta situación está provocando que gran parte del patrimonio documental haya desaparecido para siempre y otra parte importante esté en peligro. [Documento en línea: Programa Memoria del mundo] Disponible en: http://www.unesco.org/new/es/santiago/communication-information/memory-of-the-world-programme-preservation-of-documentary-heritage/


El patrimonio literario, documental, forma parte de esa relación conceptual entre cultura, patrimonio y literatura. La Unesco en relación a entender: ¿Qué es el patrimonio documental?, plantea lo siguiente:


Producidos en el marco de la actividad humana, los documentos pueden tener características relevantes y ser símbolos de la memoria colectiva de un pueblo, nación, región o sociedad. A través de su soporte y contenido, los documentos reflejan la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pasando a ser parte del patrimonio de la humanidad.

Según las directrices del Programa Memoria del Mundo –que se encarga del patrimonio albergado en museos, archivos y bibliotecas del mundo-, la definición de patrimonio documental comprende elementos que son: movibles; consistentes en signos/códigos, sonidos y/o imágenes; conservables (los soportes son elementos inertes); reproducibles y trasladables fruto de un proceso de documentación deliberado. (Ibidem)


Actualmente contamos con reflexiones y aportes diversos, relacionados al tema del patrimonio literario, documental y su vinculación particular con contextos locales, a la valoración, preservación y conservación de múltiples fuentes que constituyen un valor histórico y referencial para las comunidades, los pueblos, las naciones. Las comunidades han venido entendiendo la riqueza que hay en ello, se han venido apropiando de sus patrimonios orales, literarios documentales, los han clasificado y en distintas regiones de nuestro país (Venezuela) a pesar de las problemáticas que les aquejan, se han movilizado en resguardo de su memoria más cercana, al reconocer su importancia, acercándolo devolviéndolos al lugar donde pertenece, el seno de las comunidades. De allí la importancia de hacer comprender a las nuevas generaciones desde la escuela, la importancia del patrimonio literario y documental.


En Venezuela contamos con herramientas legales que nos permiten articular y juntar fuerzas en razón de la valoración y conservación de nuestra memoria literaria y documental, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en el capítulo VI, artículo 99, referente a los derechos culturales plantea:


Los valores de la cultura constituyen un bien irrenunciable del pueblo venezolano y un derecho fundamental que el Estado fomentará y garantizará, procurando las condiciones, instrumentos legales, medios y presupuestos necesarios. Se reconoce la autonomía de la administración cultural pública en los términos que establezca la ley. El Estado garantizará la protección y preservación, enriquecimiento, conservación y restauración del patrimonio cultural, tangible e intangible, y la memoria histórica de la Nación. Los bienes que constituyen el patrimonio cultural de la Nación son inalienables, imprescriptibles e inembargables. La ley establecerá las penas y sanciones para los daños causados a estos bienes

.

Unido a ella la ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de 1993, en el Capítulo II expresa:


De los bienes que constituyen el Patrimonio Cultural de la República

Artículo 6º: El Patrimonio Cultural de la República a los efectos de esta Ley, está constituido por los bienes de interés cultural así declarados que se encuentren en el territorio nacional o que ingresen a él quienquiera que sea su propietario conforme a lo señalado seguidamente: (...) 8. El patrimonio documental y bibliográfico, archivos, bibliotecas, fototecas, mapotecas, fonotecas, videotecas, cinematecas y demás instituciones de igual naturaleza; tutelados actualmente por organismos específicos sin desconocer la titularidad de dichos organismos sobre los mismos; 9. Los objetos y documentos de personajes de singular importancia en la historia nacional, sus creaciones culturales trascendentes(...)


Los venezolanos contamos con una riqueza patrimonial en lo literario y documental que debemos conocer, divulgar, proteger y potenciar. Son innumerables las referencias que podemos mencionar y que han de estimularnos a su conservación y resguardo.


Recientemente conmemoramos 200 años del Discurso de Angostura, dado a conocer en El Congreso de Angostura que fuera instalado el 15 de febrero de 1819 por el Libertador Simón Bolívar, cuando convoca un Congreso Constituyente en lo que es hoy Ciudad Bolívar.


Es de mencionar que las distintas producciones literarias que se forjaron al calor de la lucha de nuestra independencia, desde el archivo de Francisco de Miranda, los textos de Andrés Bello y Simón Rodríguez, las cartas, proclamas y discursos de nuestros patriotas, son las primeras creaciones en lengua castellana elaboradas por venezolanos en nuestra tierra y forman parte del patrimonio cultural histórico que debemos conocer, valorar y conservar.


En el ámbito netamente literario como género, Venezuela atesora obras que nos identifican y que sin ellas sería difícil expresar la razón de ser de nuestra cultura, la lista afortunadamente es infinita en lo nacional y regional, mencionamos sólo algunos autores y sus obras que bien vale la pena resaltar como portadores patrimoniales, creaciones que contribuyen a la defensa de nuestra soberanía, nuestra cultura y enriquecen los valores identitarios que nos definen como nación:


Simón Bolívar: Carta de Jamaica/Discurso de Angostura

Simón Rodríguez: Sociedades americanas

Andrés Bello: Gramática de la Lengua castellana/ Silva a la agricultura de la zona tórrida

Andrés Eloy Blanco: Tierras que me oyeron

Aquiles Nazoa: Humor y amor

Cesar Rengifo: Lo que dejó la tempestad

Orlando Araujo: Compañero de viaje

Rómulo Gallegos: Canaima/Cantaclaro

José Rafael Pocaterra: Memorias de un venezolano de la decadencia

María Calcaño: Poesía

Miguel Otero Silva: Casas muertas.

Cruz Salmerón Acosta. Poemas/ Azul


Quienes amamos y defendemos el patrimonio cultural tenemos pendiente como tarea diaria, realizar lo concerniente a identificar, organizar y difundir nuestros patrimonios literarios y documentales en los espacios y áreas de acción que nos correspondan, proponiendo conceptos, planes de gestión y legislaciones que ayuden en su preservación.


Fuentes:

Palma Peña, Juan Miguel (2013). El patrimonio cultural, bibliográfico y documental de la humanidad. Revisiones conceptuales, legislativas e informativas para una educación sobre patrimonio Cuicuilco, vol. 20, núm. 58, septiembre-diciembre, 2013, pp. 31-57 Escuela Nacional de Antropología e Historia Distrito Federal, México.

UNESCO: Memoria del mundo.

CRBV 1999.

Ley de Protección y Defensa del del Patrimonio Cultural. 1993.

Popol Vuh. Relato Maya del origen del mundo y de la vida. (2008). Editorial Trotta.

El Correo de la Unesco (1986). Revista mensual publicada en español por la Unesco.


*Andrés Castillo

Lic. en Artes UCV.

Lic. en Educación UCV.

Docente de la Universidad Nacional Experimental de las Artes. UNEARTE.

Cursante del Doctorado en Patrimonio Cultural de la Universidad Latinoamericana y del Caribe. ULAC.

Correo electrónico: castillete7@gmail.com

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